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14 de septiembre de 2014

Junot Díaz: La maravillosa vida breve de Óscar Wao

La maravillosa vida breve de Óscar Wao transcurre entre EE. UU. y Santo Domingo en una mezcla de narradores y estilos equivalente a la que se da en las culturas de ambos países. La novela cuenta la vida de un nerd, gordo y negro del gueto de New Jersey, ciudad en la que vive, acude al instituto y asiste a la universidad. Óscar es un friki descendiente de dominicanos que vive obsesionado por conseguir el amor de una jevita, la imposibilidad de lograrlo lo lleva a la escritura compulsiva de cientos de libros, a refugiarse en el mundo de Tolkien -al cumplir nueve años la bibliotecaria lo retó a que leyera El señor de los anillos, a ver si podía- así como en los de los superhéroes de Marvel y DC Comics. La errónea pronunciación de Wilde, a causa de un imposible disfraz de Halloween, renombró para siempre a Óscar como Wao. 
 
Las calles de New Jersey están plagadas de violencia física y psicológica, bandas y luchas callejeras, es la otra orilla, donde viven y triunfan los Sopprano; una violencia apenas diferente de la que Trujillo ha hecho gala durante los años de la dictadura en Santo Domingo, un país acostumbrado a la locura de su señor presidente, su tirano banderas, su patriarca de turno. A pesar de que en alguna ocasión el narrador nos “ahorra” la dureza de las descripciones contándonos solo el resultado del proceso, la obra es un extenso tratado de la barbarie a que fue sometida la primera tierra del caribe que los españoles conquistaron llenándola de fukú para siempre, como nos recuerda el autor a “los que nos faltan los dos segundos obligatorios de la historia dominicana”. Mediante el recurso de las Notas a pie de página, se nos va dando la información precisa sobre hechos y personajes de la historia de Santo Domingo. País que actúa como contrapunto de la narración, es el lugar del cañaveral de la muerte del que Beli (la madre de Óscar) escapó cuando La Inca la vio viva, donde se puede ver algo similar a una mangosta, donde acabará nuestro héroe cuando ya no pueda sustraerse al amor loco que lo arrastrará al final.

La novela es una miscelánea de narradores en primera y tercera persona. Lola, la hermana de Óscar -otra mujer fuerte como Belicia y La Inca- cuenta en primera su peripecia en Wildwood: “En eso me convertí”. Yúnior compartirá habitación con Óscar en la universidad para ganarse el favor de Lola -una novia un poco celosa que lo quiere atar corto- de ahí que en una mezcla de narración en primera y tercera personas nos cuente lo sucedido en esos años cruciales de la caída de Wao, La educación sentimental. Entre bromas y veras en esta trama todos escriben, ya sea por afición o por oficio, libros lecturas y clásicos a los que se “cita” cuando se recuerda que el calor de la isla era más evocador que cualquier “madeleine”.

El tiempo de la trama comenzó en 1944, pero no es lineal, se salta de país y tiempo en los tres bloques en que se divide la novela.

Sobre la traducción, namá te diré, bró, que eché mano al diccionario como un fokin crazy. Es apabullante el nivel de recursos de Achy Obejas -¿por qué en Debolsillo no aparece su nombre en la portada, ni tiene una pestaña o reseña como la del autor?- para hacer de la lectura el tratado del español de América más vivo y actualizado que conozco: aparte de los modismos propios, están el inglés adaptado, el uso de la cursiva y la mayúscula airada, CÁLMATE QUE YA ACABÓ.

-Junot Díaz: La maravillosa vida breve de Óscar Wao. BCN. Debolsillo. 2008

Traducción de Achy Obejas.

 

20 de julio de 2013

Hans Fallada: El bebedor

Hans Fallada: Der Trinker. 1950.

Hans Fallada escribe la novela en la cárcel en 1944 y no se publica en alemán hasta 1950. Es traducida al español por Christian Marti-Menzel para Seix-Barral en 2012, gracias a lo cual hemos descubierto a este gran autor que vivió hasta el final del nazismo. ¿Qué pasa en España con la literatura europea del siglo XX, a qué se debe este desconocimiento?

En El bebedor se experimenta la transformación de Erwin Sommer, comerciante al por mayor de suministros para diversas instituciones, al iniciarse en el alcohol. Relaciona el narrador, el propio Sommer, su propensión a la bebida con el desapego de su esposa, Magda, y el creciente fracaso de sus negocios. Es Erwin Sommer un tipo convencional, conservador y aburrido que a fuerza de monotonía desatiende tanto su empresa como sus emociones, según él su falta de carácter exige la atención constante de los otros, a pesar de lo cual, ofrece una imagen convincente de seguridad en sí mismo que hasta hoy ha servido para mantener en pie su nombre- Herr Erwin Sommer, su empresa y su matrimonio con Magda.

La novela está narrada en primera persona, comienza en pasado: “Por supuesto que no siempre he bebido”, a la manera del testimonio de alguien que ha de justificar sus acciones ante los otros y a la vez tratar de convencerse a sí mismo de la reversibilidad de su hundimiento.

Con todas las reservas que puede suscitar una traducción, la degradación de Herr Sommer se plasma en las variaciones de uso del lenguaje que atañen a los distintos ámbitos por los que discurre su vida a partir de que se inicie el viaje al aguardiente. El grado de euforia se manifiesta en la fuerza que otorga a sus palabras cuando el cinismo y la mentira lo enfrentan a su mujer, a quien acabará amenazando de muerte, o en la complicidad con la tabernera- “ma reine d'alcool”- a la cual confunde en medio del delirio que transforma su realidad en quimera.

Tras ser denunciado por su esposa, Erwin Sommer es condenado a prisión primero y más tarde es ingresado en un psiquiátrico para su rehabilitación. Aquí comienza la degradación moral y física del personaje, se evidencia la hipocresía social que permite que existan lugares donde, bajo el pretexto de aislar el delito y al delincuente, prosperan la vejación, la humillación, la delación, el contrabando, la prostitución y el ejercicio del poder absoluto sobre la vida de las personas en manos del director de la Institución que juega con estas a su antojo para su propio ascenso.

La vida patibularia comienza con la pérdida de la libertad, sigue con el uniforme, una camisa, y culmina con la pérdida de la identidad: acostumbrado a ser tratado de usted, Herr Sommer pasa a ser simplemente Sommer, un Tú sin respeto, solo uno más, un caso olvidado en un lugar fantasma. Las personas devienen funciones para dejar de ser individuos, el chivato, el fuerte, el jefe, el proxeneta, nada que recuerde quién fue antes y nada que prevea un futuro fuera de allí. Vidas en manos de guardianes a los que nadie vigila en un microcosmos en algunos aspectos similar a los que han revivido supervivientes de de los campos de concentración y exterminio como Primo Levi o Jorge Semprún, quienes describen el proceso por el que las personas acaban convertidas en objetos, en fardos de ropa aislados bajo los cuales se oculta aquel que ya se ha abandonado para esperar la muerte, la desaparición.

La degradación personal que sufre Sommer (rodeado de compañeros como Herbst o Holz, defendido por un torpe abogado Husten) se asemeja y contrasta con el delírium trémens del cónsul británico Firmin de Bajo el volcán de Lowry y el personaje bueno de La Leyenda del Santo bebedor de Joseph Roth- escritor alcohólico hasta las últimas consecuencias como Fallada- que busca hasta el final la redención.

Hans Fallada es un autor cuyas descripciones escuetas, frases breves y adjetivación concisa son capaces de transmitir con intensidad la impotencia del individuo ante sí mismo y ante el sistema. Usa un lenguaje directo que no permite distracciones ni sugerencias, la realidad es descarnada, por tanto su novela lo es, no deja ningún resquicio a la esperanza.






23 de junio de 2012

Flaubert: Bouvard et Pécuchet. Politique

El título de este libro de Flaubert es el nombre de los dos personajes que lo protagonizan: Bouvard y Pécuchet. Dos ciudadanos solitarios, aburridos y ociosos que tras conocerse en un día caluroso inician una amistad que les impulsa a venderlo todo y comprar una granja a la que irse a vivir para así poder poner en práctica todos los conocimientos que los libros les permitan. Son un par de lectores compulsivos que buscan en los libros todo lo que necesitan,  ya sea para fabricar conservas, descubrir yacimientos arqueológicos, producir champagne, cosechar cereales, sanar enfermos o declamar las tragedias de Racine y las comedias de Moliére. Grotescos y ridículos a veces, profundos y juiciosos otras. Eran  los internautas del siglo XIX  que todo lo buscaban y lo encontraban en la red de las publicaciones en papel, que a golpe de revista ilustrada y de forma casi mecánica pasaban de un saber a otro sin tiempo de reflexionar. Hoy son médicos y mañana ingenieros, ahora son socialistas utópicos  y más tarde ladrones de pilas bautismales, en una carrera sin meta que los lleva de un saber a otro como respuesta a sus fracasos, los cuales no merman nada más que las cuentas bancarias de los protagonistas, pero nunca sus deseos de saber. Destacamos aquí el final del Capítulo 6 en el que Bouvard y Pécuchet han saboreado el ascenso y caída de la revolución de 1848. 
El libro,  que está inacabado, apareció de forma póstuma en 1881.

Bouvard et Pécuchet. Edición de Stéphanie Dord-Crouslé.
Gustave Flaubert  Université de Rouen.

Capítulo 6 [Política] 

    -¿Quieres saber mi opinión? -dijo Pécuchet.
    "Puesto que los burgueses son feroces, los obreros celosos, los curas serviles -y que el pueblo en suma, acepta todos los tiranos, con tal de que les dejen el hocico en su escudilla, ¡Napoléon ha hecho bien!- ¡Que lo silencie, lo pisotee y lo extermine! ¡Nunca será bastante, por su odio del derecho, su cobardía, su ineptitud, su ceguera!"
    Bouvard reflexionaba: - ¡Bah, el progreso, qué chiste! Añadió: - ¡ Y la política, una bonita porquería!
    - No es una ciencia- prosiguió Pécuchet. El arte militar es mejor. Se prevé qué sucederá. ¿Deberíamos dedicarnos a ello?
    - ¡Ah, gracias!- replicó Bouvard. Me asquea todo. ¡Vendamos primero nuestra casa, y vayámonos con los salvajes, voto a Dios! *au tonnerre de Dieu, juramento usado para expresar cólera.
    - ¡Como quieras! ...
[traducción propia]

— « Veux-tu savoir mon opinion ? » dit Pécuchet.
« Puisque les bourgeois sont féroces, les ouvriers jaloux, les prêtres serviles – et que le peuple enfin, accepte tous les tyrans, pourvu qu’on lui laisse le museau dans sa game lle, Napoléon a bien fait ! – Qu’il le bâillonne, le foule et l’extermine ! Ce ne sera jamais trop, pour sa haine du droit, sa lâcheté, son ineptie, son aveuglement ! »
Bouvard songeait : — « Hein, le progrès, quelle blague ! » Il ajouta : — « Et la politique, une belle saleté ! »
— « Ce n’est pas une science » reprit Pécuchet. « L’art militaire vaut mieux. On prévoit ce qui arrive. Nous devrions nous y mettre ? »
— « Ah ! merci ! » répliqua Bouvard. « Tout me dégoûte. Vendons plutôt notre baraque, et allons au tonnerre de Dieu, chez les sauvages ! »
— « Comme tu voudras ! »

 

1 de junio de 2011

Madame Bovary y Lucia de Lammermoor

Al final de la segunda parte de la novela, en el capítulo XV, Emma y Charles acuden a una representación de la ópera Lucia de Lammermoor interpretada por el tenor Lagardy. Antes y durante la representación, Emma observa el teatro, los palcos, los asistentes y se va llenando de vanidad al verse en semejante lugar, "en pleno Walter Scott de su juventud". Observa el escenario como si no tuviese bastantes ojos. La función se representa en Rouen. Habían acudido a la ciudad para ver si Madame Bovary mejoraba tras el trastorno que le había producido la ruptura con Rodolphe Boulanger, relación de la cual Charles no supo nada, lo que le llevó a pensar que el cáncer podía ser la causa del deterioro de la salud de su mujer. Llegaron a Rouen aconsejados por el sacerdote tan poco clerical de la novela, aquel que no podía hacer nada por Emma y sus lamentaciones novelescas ya que lo que preocupa al cura es el trabajo de la parroquia y no tanto las damas tediosas. 
Emma disfruta en el teatro y Charles se aburre, en varias ocasiones lo manda callar. Poseída por la fuerza del drama y la atracción del cantante siente deseos de gritar: "Llévame contigo, marchémonos. Para ti todos mis ardores y mis sueños." Cae el telón. Lo que sucedió en la ópera a partir de este momento careció de interés para Emma pues encontró a M. Léon. Se citan en la calle y ni siquiera ven el final de la representación. Se perdieron esta aria que recoge el blog Gotas de ópera . Mariola Cantarero canta el Aria de la locura.

3 de agosto de 2010

La metamorfosis, nueva traducción

Traducción de José Fernández Z. Editorial Juventud Barcelona. 2006.

En el caso de La metamorfosis, lo primero que me llama la atención y me parece acertado es que no traduzca el nombre de Samsa y siga siendo como en el original Gregor, en anteriores traducciones se vertía al español su nombre y no el de la hermana, por ejemplo, que siguió siendo Grete.

 Als Gregor Samsa eines Morgens aus unruhigen Träumen erwachte, fand er sich in seinem Bett zu einem ungeheueren Ungeziefer verwandelt.
"Cuando Gregor Samsa se despertó una mañana después de un sueño intranquilo, se encontró sobre su cama convertido en un monstruoso insecto."

El asunto de la criada joven de sesenta años al que dedicamos un post en este blog, aparece correctamente resuelto, y así en la página 50 podemos leer:
[...] la criada no la hubiese ayudado seguramente, porque esa chica, de unos dieciséis años, [...]

Una nueva versión que conviene leer atentamente.

6 de julio de 2010

Coetzee: Hombre lento

J.M. Coetzee: Slow man, 2005.
Hombre lento, BCN, DeBolsillo, 2006. Traducción de Javier Calvo.

El tiempo y la lentitud, la vejez. La falta de reacción ante algunas situaciones de la vida, pasar ante esta como si apenas importara. El hombre lento de esta novela tarda en reconocer los cambios en las personas que lo rodean y en sí mismo. Ajeno a las nuevas tecnologías de la comunicación, lo cual supone un extrañamiento de la sociedad en la que vivimos, se refugia en su colección de viejas fotografías que desde mediados del siglo XIX hasta hoy reconstruyen el pasado de Australia. País que reúne en su conformación, gentes que proceden de tantas partes del planeta que resulta ser el escenario adecuado para hablar de la identidad, la nación, el hogar.
La trama comienza cuando a causa de un accidente de tráfico, Paul Rayment sufre la amputación de una pierna. En palabras de Elizabeth Costello, personaje de esta novela y protagonista de la obra de Coetzee del mismo título, "perder miembros que sobresalen del cuerpo es cómico".  Esta aparición de Elizabeth Costello resulta especialmente singular en la novela ya que actúa como elemento distorsionador en la vida y sentimientos de Rayment, quien atraviesa su nueva etapa de amputado debatiéndose entre el rechazo que produce el cuerpo mutilado y enfermo y el apasionamiento que despierta en él una mujer. Se pregunta cuáles son los límites del yo, de la vida.
¿Quién es esa Costello que de repente entra en su vida, se inmiscuye en sus deseos y sabe todo sobre él? Esta narradora omnisciente dentro de la narración sirve de reactivo al personaje para que deje de comportarse como un hombre lento y asuma su nueva condición, el tiempo, el país, el amor, son ya de otros mucho más rápidos. 
Al final de la obra, Paul Rayment dice: "el tiempo te consumirá". "Hasta yo fui nuevo. En el momento de nacer, yo era lo último y lo más nuevo que había sobre la Tierra." pág. 176

J.M. Coetzee
Fotografía de Mariusz Kubik.


7 de mayo de 2010

Franz Kafka: La metamorfosis

En la red disponemos del texto original de Kafka en alemán y de una traducción al español. 
La metamorfosis. Dividida en capítulos: Uno, Dos y Tres.
Die Verwandlung. En tres partes. Contiene archivo de voz que narra la obra completa.
La transformació. No hay versión en catalán, sólo una pequeña entrada en Viquipèdia.
Para quienes -siguiendo la estela de Nabokov- quieran investigar a propósito del título, les dejo estos diccionarios con los términos metamorfosis, Verwandlung y verwandeln
También resulta sugerente el nombre de la colección en que apareció publicada la novela: Der jüngste Tag.

La imagen es la portada de la primera edición publicada en Leipzig por Kurt Wolff. Eigenes Foto (own work), Antiquariat Dr. Haack Leipzig. CC

1 de marzo de 2010

Lecturas alternativas (2) Paul Auster

Paul Auster: Un hombre en la oscuridad, 2008.


El insomnio provoca que August Brill relate en la oscuridad historias que entremezclan realidad y ficción. La voz del narrador oscila entre la primera y la tercera personas. El tiempo es presente, se proyecta al futuro y es retrospectivo. El nexo de las historias es el propio hecho de narrarlas, como en los clásicos, los personajes se reúnen para contar vidas propias o recreadas; amigos que se reencuentran en París, abuelo y nieta en la oscuridad del insomnio. La presencia de la música, el cine y la literatura intensifican la sensación de proximidad que produce leer a Auster.
Lo que más me interesa de esta novela es que trate el asunto de la imposibilidad de dejar de ver lo que se ha mirado, de dejar de oír lo que se escuchó. ¿Por qué no pudimos cerrar los ojos y los oídos a lo que no debimos nunca ver ni oír? Las imágenes y las palabras que perduran , que se enganchan a la vida de los supervivientes, aparecen al final de la novela para ser conjuradas en forma de horror difícilmente superable.

Auster es un autor necesario en el siglo XXI.



Entrevista en TVE 2